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31/3/11

Siempre Da.

Nos vimos y estuvimos juntos varios días, como antes, como fue al principio, después de lo que me parece fue una eternidad, mucho en mi ha cambiado, la pérdida de fe en la gente y otros alterques equivalentes me dejaron así, algo como pasar sin ser percibido ni por uno mismo.
Esta mente duda que los sentires sean auténticos, o peor aún, reales, que simultáneamente alojen lo que signifiquen y representan, el cuerpo en tanto conoce bien lo que lo mueve y sosiega, pide y suplica lo que el instinto mantiene sometido en la memoria de la piel hace años, recuerdos.
Pasiones que revolotean alimentan a las orugas de mariposas que habitaron tiempo atrás mi tracto gástrico, dudas de seda envuelven a las larvas. La esperanza y la fe en el mundo se concentran ahora en un solo ser, quien desboca mi corazón entre las costillas, me ha demostrado que los miedos no son una tortura, sino un camino y un motivo.
La experiencia me previene y demuestra que no existe para explicar estas situaciones, empero si para actuar, recula en mi con lobregueces su recuerdo. Con ecos reminiscentes acuchilla mis impulsos. Hubo un momento en el que su desamor se manifestó en una tertulia y después se plasmo en mi celular, ese instante sigue guardado ahí para dar quietud a mis andrajosas fogosidades y mis pobres desahogos. Mantiene en pie mis prodigiosos arrebatos y negaciones.
Me domesticó, y con fortuna creo aún que no ha doblegado mi instinto de supervivencia. Resignado ya, sé que no he vivido un momento sin su recuerdo desde hace un año o poco más, sí, es más que eso. Es mi motivo.
En letras altruistas siempre me digo que ella es, si, da ilusión y fortalece mi andar, disfruto a su lado el tipo de alegría que bien se puede llamar amor. Nunca he expresado tal creencia por nadie, pero ella me llena completamente, con endorfinas me invade, bombea desde mi interior el regocijo de querer quererla.
Sé que no tengo porque expresarlo, sólo el mundo mismo, su firmamento y hasta las estrellas que lejanamente ofrecen su luz son testigos de ello, mi dueña por siempre, la dueña de mis muchos nuncas y por quien siempre tratare de ser mejor es ella.
El último día que nos vimos. Ese día supe que algo desolador me esperaba en sus palabras, deseé auxiliarla a sabiendas de mi destino, reprimí los hitos de advertencia, presa de mi debilidad impúdica ofrecí todo el resto de mi amor para aliviarla, supuse que la salvaría de algo que nunca entendí ni conoceré, traté de aligerarle la carga de un mal momento. A priori el aroma de mi dueña impregnado ahora en lo más profundo de mi inspiración es respuesta para no olvidarme de mí mismo  y recordarme que ella ya antes me había salvado… Siempre da, ella siempre ha dado lo mejor de sí para todos.


Autor: Drzzz




18/10/10

El valor de rifar un Ligue…



Llegó la hora, retirada después de un rato de andar olfateando colas como perro, es de noche, quienes me acompañan están ya cansados, yo también los estoy y mucho, no hay como negarlo. Sólo que ellos no entienden que para mí las dos aeme es cómo el medio día o la hora antes de la comida, es tarde pero no demasiado tarde.


Resignado después sorber unas 5 onzas de tequila y otras dos de limón con sal. Me retroalimento y no dejo de sorprenderme, después de platicar con un ruco moreno proveniente de la costa grande de Acapulco. Este hombre llevó a sus hijas para cuidarlo, yo no pude más que mirar a una de ellas solo de reojo, y no pude sacármela de la cabeza por mucho tiempo, unas dos o tres semanas, y hay de ellas que pueden usar a conciencia una de las armas más poderosas que existen en el mundo.


Y aún cuando la excitación en muchos casos es puramente visual e imaginativa.

Sí, los escotes pueden más que el cabrón más cabrón, comprobado está con ellos que sí son los más cabrones, los más rucos lamentablemente son los únicos que tienen derecho a estos placeres, son los que riñen, conquistan y poseen esa clase de escotes.

Todo el tiempo esta situación nos franqueó como un desafío, que por intrincadas razones se nos negó. Eramos muy obvios y solo era cuestión de vernos, tal y cómo en la historia de Circe, ella en está ocasión nos volvió cerdos.

Más extraño resultó el momento de nuestra partida, ya muy cerca del cierre del establecimiento rural, el mesero que toda la velada atendió nuestra mesa. Un hombre muy pequeño, correoso y con aire de ser feliz, tuve yo que agacharme para decirle “Gracias cabrón”.

Sin más alcancé a oír.

 -Patrón ¿Cómo se llama la vieja chichona que estaba en su mesa?
- No lo sé, o bueno sí, es la hija de el señor con quien estábamos sentados.
-¿Qué no la conoce?
- No!, pero hubiera querido, créeme que la condición en que estoy, sí chavo
-Vamos los dos a buscarla, vi que salió, y allí que escoja. A usted no lo dejó de ver, pero era porque estaba con el don, y a mi sólo me veía para pedirme refresco, estaba aburrida. Estamos iguales, que ella decida con quien se queda.

-Yo entre risas - ¿No me chingues, cómo vamos a ir?

Sí vamos, o ya sé, deme su teléfono.
-¿Para qué?

Para dárselo a ella, que la piense y luego nos hable. ¿Sabe? Por aquí, aunque cabronas y bravas, las viejas siempre son pendejas cuando sabes hablarles.
-Ok… ¿pero se lo das en una servilleta o en un papelito?

Salí, había un desmadre porque no dejaban salir nuestra camioneta, algún otro borracho atravesó su carro. No queríamos más broncas que aquellas con las que ya habíamos llegado, nuestra carga era valiosa y era para nuestro trabajo.

Al final después de mucho buscar al dueño logramos largarnos de ahí, nos fuimos y por largo tiempo pensé que iba a ser de esa pobre y hermosa, joven mujer. Su destino seguramente no sería distinto al de las demás mujeres de la región, serían robadas por sus enamorados, bajo consignas de amor que con un revés de hijos hambrientos las vuelven a la realidad, no encontraran a quien las entienda y estime, les queda desentrañarse los sentidos y la imaginación de esperanza.

Y así con todo, puede que ella ahora este con mi mesero, Luis un hombre feliz y digno de respeto pues es en verdad un buen mesero.

15/10/10

Parece el cuento de todos los días...

Esto tiene más o menos unos 8 meses que lo escribí, lo puse en un lugar a donde nadie lo ha pelado, no fue a propósito. Pero ya se los rescaté, lo releí y le puse unas dos o tres cosillas porque estaba muy mamón. ¿El origen?, creo que sería por unas cosas que viví en lugares que matizan situaciones y tendencias que se creerían desaparecidas, en tanto que en otras, de las que se podría creer que es más común resulta contrariante a la creencia popular. La civilidad no se encuentra donde hay pavimento, al contrario está donde en verdad de busca el bien común.



A propósito del día Internacional de la Mujer.

No una celada, ni una traición, si no más meticulosamente una disposición natural. Disposición heredada, menospreciada, disfrutada con tonos de una desvergüenza solicitada y hasta cargada de mustiedad y soledad. 


La vida, la nuestra, que es como conocemos y nombramos a este andar diario y constante, en una era moderna que hace remembranza constante a su origen, la misma que nos demanda encontrar razón a todo para justificar la permanencia y aquello que la diferencía de lo que era una vida en antaño, que se vivía, innata del origen del que resultan las cosas, cosas que ya no percibimos o que ya no nos detenemos a ver pero de las cuales aún disfrutamos.


Las celebraciones y conmemoraciones son, en la mayoría de los casos reflexiones similares a las de la vida, condiciones que razonan y justifican nuestra historia, nuestra condición y al final nuestra propia vida. El poder ideológico y el inherente anhelo que nutre la esperanza por un cambio constante; contagiado por externos en muchos casos, se nutre y se ha logrado adaptar a la toma de decisiones como justo reconocimientos a la igualdad natural. Días como hoy sugieren una nulidad al significado que profesan y persiguen, puesto que para muchos no hay cambios ni matices perceptibles. Se concibe el marcar a los días con una conmemoración, como una tradición y condición que parece solo perturbada por el simple hecho de ser más evidentes al estar presente en un calendario, solo con tinta y palabras se afecta el cronismo de la fecha que reclama nostalgia a lo que por derecho en un momento tardío fue reconocido, La igualdad.


Un sin número de lugares y momentos se forman testigos, que bien podrían dar fe de la violación recurrente de los derechos fundamentales de las mujeres. Mujeres que aparentemente permanecen amagadas por las misma ataduras: la reclusión, la privación de decisión sobre aspectos básicos y necesarios en una vida y hasta la libertad. Para muchas el único crimen es reconocido como la culpa de haber nacido en su situación, por pretender atentar contra su papel fundamental que por ende desemboca en fallas que atentan a su rol de género tradicional y que desvirtúan su quehacer en la sociedad.


Hasta este momento es cierto que se pueden reconocer muchos aspectos que minimizan la vulnerabilidad de la mujer en la sociedad. Pero el que existan aún vejaciones y recordatorios fundamentados en una tradición pervertida, que si bien ha logrado reconocer y aumentar las cualidades de ellas, logra hoy hasta protegerlas. Solo han logrado, en la mayoría de los casos hacerlo de manera superficial, con tal de hacer menos indudable lo evidente de la aparente realidad.  Sumémosle también los persistentes abusos, que van a la par con la intolerancia y el racismo, pero de una manera más violenta, me parece, ya que transgreden el género y atacan de manera sexista, transgrediendo patrones, tradiciones, usos y costumbres y confrontando con uno mismo, lo cual aparenta un atentado contra los mismo sistemas sociales políticos e ideologías establecidas. 



El poder, que tiene entre tantas la virtud de la hegemonía ha tenido destellos que llegan a gozar de proyección social, lamentablemente persiste solo en destellos resultado de la falta de perspicacia de las autoridades y el estado para sustentar este poder en el derecho y no solo en la tradición. Los privilegios extralegales logran hacer gala de su naturaleza segregando y violentando las situaciones en formas más graves y alarmantes, y es en varios casos, como es común en los crímenes, que quedan sumergidos en la impunidad que logran implantarse en lo más privado, en lo más puro, noble y básico como es el núcleo familiar donde se concentran estos riesgos y se fomentan más delitos que en cualquier otro lugar por el amparo y el cobijo del encubrimiento.

La violencia domestica sigue en aumento, los encubrimientos son más evidentes y si ahora se va haciendo más complicado garantizar la seguridad en espacios universales, es adecuado pensar que en lo privado se complica y guarda mejor todo.  La pertenencia a territorios que no conocen más ley que la propia, aquella bien dotada de una privilegiada masculinidad y en donde reina la autoridad simbólica, donde es posible por ley natural y condición de la fuerza abusar, golpear, sancionar humillar y violentar; aun más con apoyo de la arraigada herencia ideológica de exclusión y menosprecio, por lo que no conocemos, o que conocemos tan bien que podemos pensar nos puede controlar. Como las féminas, por ejemplo.

El panorama es desalentador aún más por la ilegalidad histórica, la complicidad y la colusión que continua recrudeciendo las secuelas modernas de violencia contra el género y el aparente sexo débil, que es ligado solo a sentimientos de menosprecio siendo que en realidad son la razón por la cual los seres que pretenden llamarse humanos, pueden amar y tener deseos de cambiar. Al final las mujeres pueden ser consideradas con mucho derecho como la razón de muchas cosas y sentimientos que nos pueden trasladar a estados gratos, mejorarnos el ánimo, anhelar sentir cariño, puesto que necesitamos corresponderles, en este momento hablo como hombre… Ustedes son la más clara muestra de dualidad, amor, esperanza e inspiración comparable solo con la inmensidad de las estrellas y pueden desencajar nuestras vidas con ambiciones de querer ser mejores.

De entrada...

Escuché algún día, en uno de los tantos lugares de conferencias a los que fui:  – Se dice que después de leer el Quijote dos veces uno puede comenzar a escribir, y así ya poder considerarse un escritor -. Esto ya hace varios años lo escuché, pero siempre me ha servido como referencia.
En lo personal sólo he leído una vez y media al ese ingenioso hidalgo, la primera ni la recuerdo y la segunda, que fue parcial porque mi préstamo venció. Esto me sirve de referencia a ciertas escenas que recuerdo al ver famosas imágenes de un Viejo sobre un Rocinante. El fin es que no hay necesidad explícita o requisito y, el haber leído al Quijote para no creo que en verdad sirva para escribir. En lo personal no concibo, ni creo, que todos lo que tienen un blog hayan hecho esta lectura.
Okay después de todo esto, en espera de explicar que no por haber hecho lo que hice, pretendo el necesario reconocimiento occidental a mi labor, tons comenzaré terminando esto, que es lo primero que pegaré en el blog. J