Lo supe siempre, de hecho desde la primera vez que tuve que dirigir la nave con el volante, algún día tenía que pasar y fue hoy, un cabrón cualquiera seguramente con más cosas en la cabeza que yo se me atravesó en el camino, juro que se atravesó y de hecho se lanzó, sí en verdad yo vi como le hizo, seguro ni lo pensó. Pobre hombre, salió así muy de repente, se quería matar y yo creo le ayudé, no le vi hasta que... cuando ya estaba encima de él. Hoy venía muy atenta al camino, por eso vi que no llevaba ni siquiera una expresión en el rostro. Iba algo rápido, lo sé le acelere pero me pude detener; lo único que quería era llegar antes que "Q", darle algo así como una sorpresita igual a esas que acostumbrábamos… hoy hace tres años que vivimos juntos.
Si pudieran verme, no puedo ni moverme, quiero llorar o no sé, no sé si el hombre que golpeó la defensa está bien, porque él le pegó; mucha gente se comienza a acercar, me hablan pero no los escucho; no quiero escucharlos, quieren que baje del carro o algo así. La muerte no es algo a lo que le haya temido nunca, bien me enseñaron que es cómo la meta última de la vereda en el camino.
"Q" me lo dijo o trató de advertirme por la mañana, es algo que ya no hace muy a menudo, me dijo que tuviera cuidado y me tomo en sus brazos cálidamente, me hizo temblar de nuevo al rodearme y apretarme; me aseguró con la fuerza que aplicó que aún es mío, todo mío. No teníamos planeado festejar hoy de la forma que fuese, finalmente no nos hemos casado todavía, ni tenemos hijos, incluso con todo y sus caricias matutinas y espontaneas dudo que recuerde este día, o lo que significa para nuestras vidas. Q tiene muy mala memoria, a diario me convence más y más, no es torpe, de hecho es el hombre más inteligente que conozco, sé que no es el más de todo el mundo, pero para mí sí, para mí ha sido el más desde que llegó a mi vida; ¿cómo lo sé? lo sé porque no conozco a todos en el mundo.
El trabajo me lo dejó así, me lo arrebató, no sé exactamente cuándo fue, bueno sí, sería muy estúpida e ingenua de creer que paso sin razones; una tarotista me convenció de dejarlo ir libre por la vida, diciéndome que un hombre como él necesita de mucho espacio, -¿cómo se puede saber tanto de tantos en cartoncitos y arcanos?- Pobre de mí, desbordo confianza en gente como ella, sea por mi fe en el destino o mis inseguridades y miedos, ¿si no de que otra forma me habría hecho de un hombre como él?
Supe donde estar siempre para verlo, me daba pena que él supiera que caminaba un par de calles más para coincidir en su camino, sin embargo lo tomaba todo muy natural; sabe que soy una de esas mujeres que necesitan siempre de una rutina, un rumbo, yo en cambio entendí muy tarde que él es de los que si ven pajarillos en las calles le da por seguirlos; ama la naturaleza. Algún día me confesó, entre tantos sucesos, que disfrutó de mi cada vez que nos veíamos en las tardes, que verme en instantes le era muy valioso, esperaba con ansías esos segundos, disfrutábamos de nosotros sin tenernos aún. Hoy hace tres años… no había nada escrito, ni aún lo hay , sí así seguimos.
Todo está más oscuro y las penumbras nos cobijan sin reparo, este accidente de por sí malo tanía que pasar aquí, ya va a anochecer, las sombras se nota más porque estamos debajo de un puente; se oyen sirenas, no quiero bajar, la sangre me da mucho miedo, terror, no puedo ni verla. Ese líquido sagrado tiene un efecto inmediato en mí, al verla toda roja, brillante, cálida, me absorbe y me aleja del mundo, de lo terrenal; a lo que me refiero es que solo con verlo me desmayo, constantemente he querido creer que me acerca al universo, me catapulta a los límites del mismísimo cosmos, donde aún se aprecia su origen. Es casi como el buen sexo, sólo que este tiene el efecto de proyectarte a un plano paralelo por un diminuto instante a esos confines. Es tal vez de esos confines el lugar del cual viene este hombre.
Se está levantando una señora que no me ha dejado de gritarme desde que llegó lo ayuda, se le ve bien y sólo un tanto desorientado. No quiere hablar con nadie, sólo quiere irse. –Tengo que ver que esté bien- Abrigada con todo el valor que me queda bajo a verle. Es joven, como de mi edad pero la barba y la gorra no me dejan apreciarlo bien; se quiere ir, junto con mi suspiro de alivio corre hacia la esquina. Noté agonía en sus ojos. Un policía me dice que no me preocupe, que seguramente ese hombre estaba bien drogado, y en ese caso yo no tuve ninguna culpa, además no le pasó nada.
Se está levantando una señora que no me ha dejado de gritarme desde que llegó lo ayuda, se le ve bien y sólo un tanto desorientado. No quiere hablar con nadie, sólo quiere irse. –Tengo que ver que esté bien- Abrigada con todo el valor que me queda bajo a verle. Es joven, como de mi edad pero la barba y la gorra no me dejan apreciarlo bien; se quiere ir, junto con mi suspiro de alivio corre hacia la esquina. Noté agonía en sus ojos. Un policía me dice que no me preocupe, que seguramente ese hombre estaba bien drogado, y en ese caso yo no tuve ninguna culpa, además no le pasó nada.
Ya en casa tuve que revisar mi carro, tiene una abolladura enorme. Ya no tengo ganas de hacer nada, estoy muy triste o espantada, no sé, Q no llega, seguramente lo olvidó, de hecho no tendría motivos por los que cambiaría su rutina hoy, llegará muy tarde, sin hambre de mí total deus dedit, deus abstulid . Y falta que se entere del carro... Mejor me duermo; muchas veces tan solo quisiera no quererle tanto, finalmente mi dueña soy yo misma ... y nadie debe de hablar de amor toda la vida.

porque, por más que queramos convencernos de la cercanía y aún, de la presencia de los demás,porque no importa cuanto amor vertamos en los demás . . .
ResponderEliminarllega,
esa inevitable verdad, llega a hurtadillas en el peor momento
solo hemos venido Solos a este mundo,
y felizmente algún día de la misma forma, nos iremos.
Me tuviste atrapada todo el relato...quien narra, me hace acordar al Castel (personaje de "el túnel")de Sàbato.
ResponderEliminarExcelente dialogo interno.
Salud.